

El presidente Joe Biden mantuvo una tensa llamada telefónica de 30 minutos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras un ataque aéreo israelí que mató a siete trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen. Durante la llamada, Biden expresó una preocupación sin precedentes y amenazó con condicionar el apoyo de Estados Unidos a Israel a la protección de los civiles en Gaza. Hizo hincapié en la necesidad de que Israel anuncie e implemente medidas específicas para abordar los daños civiles, el sufrimiento humanitario y la seguridad de los trabajadores humanitarios.
Esto marcó un cambio significativo en la política estadounidense hacia Israel, tradicionalmente un aliado incondicional, particularmente entre los demócratas. El llamado de Biden a la rendición de cuentas y a un alto el fuego refleja la creciente frustración por la ofensiva de Israel en Gaza, que ha causado importantes víctimas civiles y una crisis humanitaria. La declaración de la Casa Blanca después de la llamada subrayó la postura firme de Biden, señalando que la política estadounidense hacia Gaza dependería de las acciones inmediatas de Israel.
La conversación se produjo días después del ataque al convoy de World Central Kitchen, lo que provocó indignación internacional y llamados a Israel a revisar sus tácticas en Gaza. José Andrés, fundador de la organización, condenó el ataque y pidió el fin de las víctimas civiles. Israel reconoció el incidente como un error grave y se comprometió a investigar, en medio de crecientes críticas por las muertes de civiles en Gaza.
El conflicto
El conflicto entre Gaza e Israel es un conflicto de larga data y altamente complejo que involucra disputas territoriales, políticas, religiosas y humanitarias. El conflicto tene raíces en disputas territoriales entre judíos y árabes en la región histórica de Palestina, especialmente después de la partición del Mandato Británico de Palestina en 1947 y la creación del Estado de Israel en 1948. La Franja de Gaza, un territorio densamente poblado en la costa mediterránea, ha sido objeto de conflicto entre Israel y grupos palestinos, especialmente Hamas, desde que Israel se retiró unilateralmente en 2005. Hamas, un grupo militante islámico palestino, controla la Franja de Gaza desde 2007, después de ganar las elecciones legislativas y expulsar a las fuerzas leales a la Autoridad Palestina. La Autoridad Palestina, por otro lado, gobierna partes de Cisjordania, pero tiene una influencia limitada en Gaza.
El conflicto ha sido caracterizado por ciclos recurrentes de violencia, incluidos ataques con cohetes desde Gaza hacia Israel y operaciones militares israelíes en respuesta, como bloqueos, incursiones terrestres y ataques aéreos.
A pesar de los esfuerzos de mediación internacional y los intentos de alto el fuego, las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos han sido difíciles, con obstáculos como la disputa sobre asentamientos israelíes en territorios ocupados y el reconocimiento mutuo de las fronteras. El conflicto ha tenido un grave impacto humanitario, con numerosas víctimas civiles, desplazamientos, destrucción de infraestructura y condiciones de vida extremadamente difíciles en Gaza, donde el bloqueo israelí ha exacerbado la crisis humanitaria. El conflicto ha generado amplias reacciones internacionales, con algunos países y organizaciones instando a un mayor respeto por el derecho internacional humanitario y otros apoyando abiertamente a una de las partes en el conflicto.

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