Fer Lagger el sonido santafesino que fusiona jazz y ska llegó a Villa Mercedes
10/10/2026La agrupación liderada por la saxofonista Fernanda Lagger se presentó el 9 de octubre en el Boliche Don Miranda con una propuesta instrumental que combina la improvisación del jazz con la energía rítmica del ska, el grupo continúa ampliando su recorrido artístico y trabaja en Villa Mercedes en la grabación de su cuarto disco.
El jazz y el ska tienen historias, geografías y tradiciones diferentes, pero comparten una capacidad especial para convocar al movimiento, el encuentro y la celebración. Esa combinación es la que propone Fer Lagger Ska Jazz, la agrupación santafesina que el viernes 9 de octubre de 2026 se presentó en el Boliche Don Miranda de Villa Mercedes, con una propuesta instrumental que invita tanto a escuchar los arreglos musicales como a dejarse llevar por el ritmo. Liderada por Fernanda Lagger, saxofonista, directora musical y arregladora, la banda construyó una identidad propia a partir de la fusión de dos lenguajes musicales. Su proyecto nació a comienzos de 2020, bajo el formato de small band, con la intención de reunir músicos capaces de explorar las posibilidades del jazz y el ska sin quedar encerrados en las fronteras de un solo género. Desde entonces, el grupo desarrolló un repertorio que combina clásicos, versiones instrumentales y espacios abiertos a la improvisación.

La presentación en Don Miranda significó un nuevo encuentro con el público villamercedino. La agrupación ya había actuado en ese escenario en febrero de 2026, experiencia que, según contó Lagger, dejó recuerdos especialmente gratos por la respuesta de los asistentes y por la posibilidad de comprobar que la música instrumental puede convocar a públicos de distintas edades y en algunos temas intervino la saxofonista Carolina Centurión de Villa Mercedes. La banda llegó a San Luis con una formación numerosa y una propuesta en la que los instrumentos de viento ocupan un lugar central.
Una banda que cruza dos tradiciones musicales
Para comprender la propuesta de Fer Lagger Ska Jazz es necesario detenerse en los dos universos que alimentan su sonido. El jazz, surgido de las tradiciones musicales afroamericanas, se caracteriza por la improvisación, la riqueza armónica, el diálogo entre instrumentos y la posibilidad de reinterpretar una melodía a partir de diferentes arreglos. El ska, por su parte, nació en Jamaica a fines de la década de 1950 y se reconoce por su pulso marcado, sus acentos rítmicos y el protagonismo de los instrumentos de viento, con una energía que también influyó en el desarrollo posterior del rocksteady, el reggae y distintas escenas musicales internacionales. La fusión implica trabajar sobre los ritmos, las armonías, los arreglos y las posibilidades expresivas de ambos lenguajes. El resultado puede ser sofisticado desde el punto de vista musical y, al mismo tiempo, accesible para quienes se acercan a un concierto sin conocimientos especializados. La improvisación permite que una composición conocida adquiera nuevos matices, mientras que la base rítmica sostiene el carácter festivo y bailable de la interpretación.
En el caso de Fer Lagger Ska Jazz, los saxofones, las trompetas y los trombones dialogan con la batería, el bajo, la guitarra, los teclados y la percusión. Esa combinación genera una sonoridad colectiva en la que los arreglos de vientos tienen un papel destacado. La dirección musical de Lagger articula los distintos planos instrumentales y abre espacios para que la interpretación no sea una reproducción mecánica de las versiones originales, sino una experiencia musical con identidad propia.
La idea de una small band adquiere aquí un sentido particular: no remite necesariamente a una formación reducida en cantidad de integrantes, sino a un formato flexible que conserva una base instrumental amplia y permite trabajar con arreglos, secciones de vientos e improvisaciones. En sus presentaciones, la agrupación ha llegado a reunir alrededor de doce músicos, una dimensión que contribuye a la potencia sonora y a la riqueza de su propuesta escénica.
Una de las características distintivas del grupo es la elección de composiciones que forman parte de la historia de ambos géneros. Entre sus interpretaciones aparecen Take the A Train, el célebre estándar asociado a Billy Strayhorn y a la orquesta de Duke Ellington; A Night in Tunisia, la composición de Dizzy Gillespie que se convirtió en una referencia del bebop; y Take Five, de Paul Desmond, popularizada por el Dave Brubeck Quartet. En manos de la agrupación santafesina, estas piezas se convierten en materia de exploración rítmica y arreglos que las acercan a la energía del ska.
Del lado jamaiquino, el repertorio incluye clásicos como Guns of Navarone, Monkey Man y Police Woman, piezas que permiten reconocer la fuerza de los metales y el carácter contagioso de las bases rítmicas. La combinación ofrece un recorrido musical que puede pasar de la sofisticación armónica del jazz a la intensidad de una sección de vientos propia de una orquesta de ska.
Entre las grabaciones publicadas por la banda también se encuentran Desert Ska y los trabajos reunidos en sus discos Vol. 1 CLV y OLIVION. Este último, publicado en noviembre de 2025, incluye versiones de Guns of Navarone, Exodus, Rock Fort Rock, Lalibela y Mr. PC, entre otros temas. La discografía muestra una búsqueda que no se limita a reproducir los clásicos, sino que procura construir una identidad instrumental reconocible a partir de diferentes tradiciones musicales.
De Santa Fe a los escenarios internacionales
Desde su debut en 2020, Fer Lagger Ska Jazz desarrolló una trayectoria que la llevó por escenarios, festivales y encuentros musicales. Entre sus experiencias figuran el Festival Internacional de Saxofón Saxofónico, realizado en Santo Tomé, presentaciones junto a Hugo Lobo y su banda, y actuaciones compartidas con Las Cucarachas de Bronce, la sección de vientos vinculada a La Renga.
Uno de los hitos de su recorrido fue la gira por Costa Rica realizada en noviembre de 2022, durante la cual visitó ciudades como San José, Heredia, Puerto Viejo y Guanacaste. En ese país recibió reconocimientos como embajadora cultural de instituciones argentinas y santafesinas. Posteriormente, la agrupación participó en festivales de Córdoba y Santa Fe, ampliando su presencia en circuitos musicales fuera de su ciudad de origen. Su proyección internacional continuó con nuevas experiencias, entre ellas una gira por la Riviera Maya, en México, en 2025, y su participación en el festival Jazz a la Calle, en Mercedes, Uruguay, ese mismo año. Estos recorridos forman parte de una construcción artística sostenida en el trabajo colectivo, la autogestión y la posibilidad de llevar una propuesta instrumental a públicos diversos.
La dimensión de la banda también representa un desafío organizativo. La dirección de un conjunto numeroso requiere coordinar ensayos, arreglos, instrumentos, traslados y presentaciones. Fernanda Lagger explicó que la disponibilidad y el compromiso de los músicos son condiciones centrales para sostener una agrupación que realiza giras y necesita organizarse para viajar.
Villa Mercedes, una nueva etapa de producción musical
La visita a Villa Mercedes tiene además un significado especial para el presente del grupo. Después de su actuación en el Boliche Don Miranda, los músicos se encuentran trabajando en la Casa de la Música de la ciudad, donde avanzan con la grabación de su cuarto disco, según la información proporcionada para esta nota. La elección de Villa Mercedes como espacio de producción sitúa a la ciudad no solamente como escenario de conciertos, sino también como parte del proceso de creación y registro de nuevas obras. La Casa de la Música constituye una infraestructura relevante para el desarrollo de proyectos discográficos y para el encuentro entre artistas, técnicos y trabajadores de la industria musical.
La grabación de un nuevo álbum abre otra etapa para una agrupación que comenzó como una experiencia de fusión entre dos géneros y que, en pocos años, construyó un repertorio, publicó trabajos discográficos y participó en circuitos nacionales e internacionales. El cuarto disco permitirá conocer la dirección que tomará su búsqueda sonora y qué nuevas posibilidades encontrará en el cruce entre jazz, ska e improvisación. La experiencia de Fer Lagger Ska Jazz también invita a pensar en la circulación federal de la música argentina. Las propuestas nacidas fuera de los principales centros de producción cultural pueden construir recorridos propios, establecer vínculos con otras escenas y encontrar espacios de grabación y presentación en diferentes ciudades del país. En ese mapa, el paso por Villa Mercedes representa un nuevo capítulo para una banda que hace del intercambio musical una de sus principales características.
El jazz aporta la libertad de la improvisación; el ska, el pulso que invita a moverse. En el encuentro de ambos lenguajes, Fer Lagger Ska Jazz encontró una forma de expresión que combina elaboración musical y espíritu festivo. Su presentación en Don Miranda y su actual trabajo en la Casa de la Música confirman la presencia de Villa Mercedes en el recorrido de una agrupación santafesina que continúa ampliando sus horizontes.

