San Luis frente a la IA, innovación y la disputa por el sentido de la escuela

Actualidad27/09/2026

La realización del Congreso Internacional de Educación que se desarrollará el 16 y 17 de octubre en el Centro de Convenciones de La Punta coloca a San Luis en uno de los debates educativos más intensos de la época: qué significa educar cuando la inteligencia artificial comienza a intervenir sobre las formas de enseñar, aprender, producir conocimiento, evaluar y organizar las instituciones escolares. El encuentro es organizado por el Ministerio de Educación de San Luis con el apoyo de la Fundación Varkey y se inscribe en el denominado Año de la Educación. La convocatoria oficial presenta al Congreso como un espacio para que docentes, directivos, especialistas, universidades y referentes nacionales e internacionales exploren cómo la IA está transformando la educación y construyan una visión sobre el futuro del aprendizaje, el liderazgo educativo y el desarrollo humano. La agenda se estructura en cuatro grandes bloques: “IA+ Enseñar y aprender”, “IA+ Liderar el aula y la escuela”, “IA+ El sentido de educar” e “IA+ Futuros posibles”.

La nómina de invitados es amplia y heterogénea con representantes del Banco Mundial y del BID, universidades argentinas y latinoamericanas, organismos y redes internacionales, especialistas en inteligencia artificial, emprendedores sociales, referentes de la tecnología educativa, funcionarios públicos, docentes reconocidos internacionalmente y actores vinculados directamente con plataformas EdTech.  Se trata de un escenario donde convergen diferentes maneras de pensar la transformación educativa. La pregunta que queda abierta, por lo tanto, no es solamente qué puede hacer la IA en las aulas, sino qué concepción de educación se construye cuando la innovación tecnológica ocupa un lugar central en la agenda pública.

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Congreso de Educación 2026 - Los expositores elegidos por el Gobierno de San Luis

Entre los nombres anunciados aparece Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial y exministro de Educación del Perú. Su presencia introduce una dimensión diferente de la discusión: la relación entre educación, políticas públicas, desarrollo humano, economía y organismos multilaterales. Saavedra no representa el ecosistema de Silicon Valley, pero sí una tradición internacional de política educativa fuertemente relacionada con la utilización de evidencia, evaluación, capacidades institucionales y desarrollo del capital humano. Junto a él aparece Eugenio Severín, cofundador y director ejecutivo de Tu Clase, Tu País y exespecialista senior de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo. También participa Tamara Vinacur, especialista senior de la División de Educación del BID en Argentina, con antecedentes en organismos internacionales y en áreas de evaluación educativa.

Pero existe otro núcleo de la programación que permite observar con mayor claridad la expansión de la lógica tecnológica sobre la educación. Fernando Valenzuela Migoya, fundador de Edlatam Alliance, llega desde el universo de la transformación educativa, la tecnología y los ecosistemas EdTech latinoamericanos. Pablo Donoso, por su parte, representa a Matific y desarrolla proyectos de articulación con gobiernos para la implementación de una plataforma digital destinada a la enseñanza y el aprendizaje de matemática a escala pública. Estos perfiles resultan especialmente significativos porque permiten observar una frontera que durante los últimos años se ha vuelto cada vez más difusa: la que separa la política educativa pública del mercado de soluciones tecnológicas. Cuando una plataforma, una aplicación, un sistema de análisis de datos o una herramienta de inteligencia artificial ingresa en una política educativa estatal, deja de ser simplemente un producto tecnológico y comienza a formar parte de la arquitectura cotidiana de la escuela. Allí aparece una pregunta inevitable: ¿Quién define el problema educativo que la tecnología pretende resolver y quién decide cuál es la tecnología adecuada para hacerlo?

El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2023 de UNESCO advierte que la tecnología puede ampliar el acceso, mejorar determinados procesos de enseñanza, favorecer la personalización y contribuir a la gestión de los sistemas educativos, pero también señala que existen riesgos vinculados con la privacidad, los datos personales, la dependencia de plataformas, la desigualdad y la falta de evidencia suficiente sobre el impacto específico de muchas herramientas. El informe plantea una pregunta que debería acompañar cualquier discusión sobre inteligencia artificial en educación: “¿una herramienta en los términos de quién?”. UNESCO sostiene además que las tecnologías digitales deberían apoyar una educación basada en la interacción humana y no pretender sustituirla.

Ese interrogante resulta particularmente relevante frente a la presencia de Kip Glazer, directora de Mountain View High School, en California, y especialista en liderazgo educativo e inteligencia artificial. Mountain View no es simplemente una ciudad estadounidense: forma parte del territorio cultural y económico de Silicon Valley. La presencia de Glazer introduce al Congreso de San Luis en contacto directo con una de las regiones donde la tecnología, el emprendimiento, la innovación empresarial y la inteligencia artificial han alcanzado una de sus mayores concentraciones globales. Su trayectoria permite observar cómo las ideas provenientes del ecosistema tecnológico ingresan en la dirección escolar: IA, liderazgo, transformación, herramientas digitales y preparación institucional para un escenario educativo diferente. La escuela no es una startup, el aprendizaje no es simplemente un producto y un docente no es un operador de plataforma. La educación trabaja con sujetos, historias, vínculos, desigualdades, culturas, lenguajes, territorios y conflictos que no siempre pueden ser reducidos a variables cuantificables.

En ese punto adquiere especial interés la participación de Punya Mishra, profesor de Arizona State University, Senior Fellow de Brookings y uno de los desarrolladores del marco TPACK. Su presencia permite complejizar la lectura tecnológica del Congreso. Mishra pertenece claramente al campo de la tecnología educativa y la innovación, pero su producción no puede reducirse a una defensa automática de la digitalización. Su trabajo plantea preguntas acerca de la relación entre tecnología, conocimiento pedagógico y contenido, y sus aportes contemporáneos sobre inteligencia artificial colocan en primer plano cuestiones relacionadas con la agencia humana, el contexto y el trabajo docente. El Congreso reúne, por lo tanto, actores que no necesariamente comparten una misma concepción de la tecnología. Esa heterogeneidad puede convertirse en uno de sus mayores valores si las exposiciones permiten abrir preguntas y no solamente transmitir recetas.

También resulta significativa la participación de Magdalena Claro, directora del Centro para el Bienestar y Desarrollo de la Adolescencia y Niñez en la Era Digital de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su presencia incorpora una dimensión frecuentemente desplazada cuando la conversación pública sobre IA queda atrapada entre el entusiasmo y el temor: el bienestar de niños y adolescentes. La cuestión no consiste solamente en aprender a utilizar una herramienta generativa. También importa comprender qué sucede con la atención, la interacción social, la identidad, la privacidad, las relaciones humanas y las formas de construcción subjetiva en entornos crecientemente mediados por tecnologías digitales. UNESCO advierte que la expansión tecnológica puede generar oportunidades, pero también riesgos relacionados con la exposición a pantallas, la protección de datos, la desinformación y las desigualdades de acceso.

Débora Garófalo, docente brasileña reconocida internacionalmente y creadora de “Robótica con Chatarra”, presenta una concepción de la tecnología asociada con sostenibilidad, creatividad y resolución de problemas. Ángela Olazarán, ganadora del Global Student Prize 2024, desarrolló Ixtlilton, un asistente médico virtual con inteligencia artificial destinado a comunidades con acceso limitado a servicios de salud. Estos casos son relevantes porque muestran que la tecnología no tiene un único significado. Puede ser mercancía, plataforma, herramienta de gestión, dispositivo de inclusión, instrumento de creación o recurso para resolver problemas concretos. La discusión educativa debería evitar convertir todos esos fenómenos diferentes en una sola categoría llamada “innovación”.

También estarán presentes Henry May, cofundador y CEO de Coschool, vinculado al aprendizaje socioemocional y al emprendimiento social; Santiago Fraga, vicepresidente de Aprendizaje Disruptivo en LETMINO y con experiencia en proyectos educativos, innovación y democracia; Gustavo Riesgo, filósofo e investigador de la intersección entre inteligencia artificial, epistemología y filosofía de la tecnología; Santiago Bellomo, decano de la Escuela de Educación de la Universidad Austral y especialista en filosofía de la innovación educativa; y Jesús Silveyra, filósofo, educador y consultor en innovación pedagógica. Estos nombres introducen una dimensión que puede ser decisiva: no solamente cómo utilizar la IA, sino cómo pensar filosóficamente sus consecuencias. La inteligencia artificial no modifica únicamente herramientas. Puede modificar las relaciones con el conocimiento, la autoría, la evaluación, la escritura, la creatividad y la propia idea de aprendizaje.

Mariano Narodowski, desde la Universidad Torcuato Di Tella, y Agustín Porres, desde la Fundación Varkey, agregan otras perspectivas vinculadas con política educativa, liderazgo, formación docente y gestión. Victoria Ezcurra, gerente de Educación Digital del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, conecta la discusión con la implementación de políticas de IA y educación. Juan Ignacio Gowland introduce una dimensión todavía diferente: relaciones gubernamentales, transformación digital, innovación pública y experiencia en el sector privado y académico. En su trayectoria aparece además BASF, junto con antecedentes en el Ministerio de Modernización, PwC y el BID. Esta combinación evidencia hasta qué punto la transformación digital educativa se discute dentro de las facultades de Educación, intervienen gobiernos, empresas, consultoras, organismos multilaterales, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

Palabras como innovación, disrupción, personalización, liderazgo, datos, plataformas, IA, capacidades, futuro y transformación aparecen con enorme fuerza en la agenda internacional. No son palabras neutras. Cada una contiene una determinada manera de mirar la escuela. Hablar de personalización puede significar adaptar los aprendizajes a las necesidades de cada estudiante, pero también puede conducir hacia sistemas de seguimiento permanente basados en datos. Hablar de eficiencia puede implicar mejorar procesos burocráticos, pero también trasladar criterios empresariales a instituciones cuya finalidad no es maximizar beneficios. Hablar de innovación puede abrir posibilidades creativas, pero también convertirse en una obligación permanente de cambiar sin disponer del tiempo necesario para evaluar si aquello que se introduce realmente mejora la enseñanza.

UNESCO ha advertido precisamente sobre esta tensión en su informe sobre tecnología educativa señala que las decisiones sobre plataformas y productos suelen adoptarse sin suficiente evidencia sobre beneficios y costos, y recomienda que los gobiernos establezcan mecanismos de evaluación independientes, transparencia en el gasto público, análisis de los costos totales, interoperabilidad y rendición de cuentas en los acuerdos con empresas privadas. Esa advertencia resulta especialmente pertinente cuando la tecnología pasa del aula individual a programas educativos implementados a escala provincial. La discusión ya no es solamente pedagógica: también es institucional, económica, jurídica y política.

Para San Luis, el desafío es todavía más profundo. La provincia no necesita solamente aprender a utilizar inteligencia artificial con salarios docentes desactualizados. Necesita decidir para qué quiere utilizarla. La primera conduce rápidamente a cursos de prompting, generación de imágenes, planificación automática, creación de materiales y automatización de tareas. La segunda obliga a discutir qué escuela se pretende construir, qué lugar tendrá el docente, qué derechos deben protegerse, cómo se evitará ampliar las desigualdades, quién controlará los datos, qué evidencias deberán exigirse antes de adoptar una plataforma y qué dimensiones de la educación no deberían delegarse en una máquina.

La inteligencia artificial no está dentro de las escuelas,  en muchas se han prohibido los teléfonos y la conexión a Internet es pésima. La IA está en los teléfonos de los estudiantes, en las computadoras de los docentes, en los sistemas de búsqueda, en las plataformas, en los generadores de textos e imágenes y en los nuevos modos de producir trabajos escolares. La cuestión ya no es si la IA llegará a la escuela. La cuestión es quién establecerá las condiciones de su llegada.. Se necesitan también criterios institucionales, regulación, infraestructura, investigación independiente, alfabetización digital crítica y una política educativa capaz de distinguir entre innovación pedagógica y simple incorporación de tecnología.

El Congreso organizado por el Gobierno de San Luis y la Fundación Varkey puede convertirse así en algo más que una capacitación masiva sobre inteligencia artificial. Puede constituirse en un espacio para discutir la relación entre tecnología y educación desde perspectivas diferentes. La propia composición de la nómina ofrece esa posibilidad: desde los representantes del capitalismo digital como el Banco Mundial, BID, Silicon Valley, EdTech, hasta representantes de universidades y organizaciones educativas que hablaran sobre filosofía, emprendimiento social, plataformas digitales, liderazgo escolar y experiencias docentes aparecen reunidos en un mismo escenario.

Una escuela que solamente aprende a usar tecnologías corre el riesgo de adaptarse a decisiones tomadas en otros lugares. Una escuela que aprende a interrogarlas puede utilizarlas sin perder su autonomía. Es entre distintas maneras de imaginar el futuro. Una de ellas confía en la aceleración tecnológica, las plataformas, los datos, la IA y la innovación como motores de transformación. Otra reclama que toda tecnología sea subordinada a finalidades educativas, derechos, vínculos humanos y contextos concretos. Probablemente el futuro educativo no se encuentre en ninguno de esos extremos. La tarea será construir una relación inteligente con la tecnología: suficientemente abierta para aprovechar sus posibilidades y suficientemente crítica para no confundir innovación con progreso.

El Congreso Internacional de Educación tiene, por eso, una oportunidad que excede sus cuatro bloques temáticos. Puede enseñar a utilizar inteligencia artificial, pero también puede ayudar a decidir qué no delegar en ella. Puede presentar herramientas, pero también discutir quién las produce y bajo qué intereses. Puede hablar del futuro, pero también recuperar las condiciones presentes de las escuelas. Y puede acercar a San Luis algunas de las tendencias educativas más poderosas del mundo sin olvidar que una innovación solamente adquiere sentido cuando puede dialogar con la historia, las necesidades y las comunidades concretas en las que pretende intervenir. La pregunta que debería acompañar cada conferencia quizás sea sencilla: no solamente qué puede hacer la inteligencia artificial por la educación, sino qué educación queremos construir cuando la inteligencia artificial ya forma parte de ella.

Referencias

Agencia de Noticias San Luis. (2026, 22 de septiembre). Referentes mundiales en IA compartirán sus conocimientos con docentes de San Luis. Agencia de Noticias San Luis

Agencia de Noticias San Luis. (2026, 14 de septiembre). Ya están habilitadas las inscripciones para el Congreso Internacional de Educación. Congreso Internacional de Educación – inscripciones

Congreso Internacional de Educación San Luis. (2026). Congreso Internacional de Educación 2026: San Luis, Cuna de Maestros. Sitio oficial del Congreso Internacional de Educación

UNESCO. (2023). Global Education Monitoring Report 2023: Technology in education – A tool on whose terms? UNESCO. Informe GEM 2023 – Tecnología en la educación

UNESCO. (2023). Technology in education: A tool on whose terms? Recommendations. Global Education Monitoring Report. Recomendaciones del Informe GEM 2023

 

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