
“Una oportunidad así no se repite”. La frase pertenece al dirigente político Alejandro Cacace, quien pone la lupa sobre el proyecto de reforma de la Constitución de San Luis impulsado por el gobernador Claudio Poggi. La provincia se apresta a modificar su carta magna, y mientras el oficialismo destaca los puntos salientes, desde la oposición técnica surgen tanto elogios como alertas.

Un freno a los gobernadores“vitalicios” y jueces por mérito
Cacace es contundente al valorar dos de las propuestas centrales del mandatario puntano. En primer lugar, la limitación vitalicia a la reelección: “Ningún ciudadano podrá ser gobernador más de dos veces en su vida”, resume. El especialista recuerda que la Constitución histórica de San Luis, al igual que la nacional de 1853 o la actual de Mendoza, directamente no contemplaba la reelección. “La reforma de 1987 permitió cinco mandatos seguidos. Eso no puede volver a pasar”, sentencia. El segundo punto celebrado es el mecanismo de selección de jueces. La reforma establece que el orden de mérito del Consejo de la Magistratura será vinculante. “Se termina el favor político. Si hay mérito, hay juez. Eso es garantía de independencia”, explica Cacace.
La zona gris: el fin de las elecciones de medio término
El dirigente expresa una duda mayor: la eliminación de las elecciones de medio término. “En el sistema presidencialista, votar al Legislativo a mitad del mandato del Ejecutivo es el mecanismo de control ciudadano por excelencia. Suprimirlo debilita ese control”, advierte. Sin esa instancia, el gobernador podría concentrar poder sin un termómetro electoral intermedio que permita a la sociedad corregir el rumbo.
Lo que claramente falta: el gran ausente y otras deudas
Para Cacace, sin embargo, el problema más grave es lo que la reforma no incluye. Y enumera con crudeza:
La eliminación del Senado provincial ya que "el censo 2022 muestra que un senador representa a 4.691 habitantes en el departamento más chico, y a 261.697 en La Capital. Un voto vale 55 veces más en un lugar que en otro. Eso no es democracia — es el gran ausente de esta reforma”, sostiene.
Autonomía municipal plena porque actualmente, solo dos ciudades de San Luis pueden dictarse su propia Carta Orgánica. “El resto sigue atado a la voluntad de la Legislatura. Eso es centralismo disfrazado”, critica.
Democracia directa efectiva entendiendo que el proyecto no incluye referéndum vinculante, iniciativa popular con autoconvocatoria, ni revocatoria de mandatos. “Herramientas que existen en otras provincias y en el mundo para que el ciudadano no solo vote cada tantos años”.
Cláusula de equilibrio presupuestario constitucional: “Para que ninguna generación le deje sus deudas a la siguiente”, remarca Cacace. Una restricción que blindaría a San Luis contra el endeudamiento crónico.
Una reforma a medio camino
Alejandro Cacace concluye que la iniciativa de Poggi tiene aspectos virtuosos innegables, pero que puede desaprovechar la oportunidad histórica de sanar heridas estructurales de la representación. “San Luis puede dar un salto cualitativo, pero si no corrige la desigualdad senatorial, si no amplía la autonomía municipal y si elimina el control de medio término, la reforma será incompleta. Y una chance así, efectivamente, no se repite”, finaliza.


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