
En tiempos donde el algoritmo premia el grito y castiga el matiz, Gonzalo Sarasqueta (La Plata, Argentina) propone una herejía: mirar a los ojos al adversario. Doctor en Ciencias Políticas y director del Máster en Comunicación Política de la Universidad Camilo José Cela, Sarasqueta acaba de publicar "Las otras verdades", un ensayo híbrido que combina ficción, historia y análisis para rescatar del olvido las amistades que cambiaron el rumbo de naciones. Desde el abrazo entre Sanguinetti y Mujica hasta la alianza estratégica y genuina entre Thatcher y Gorbachov, el autor desafía la narrativa dominante del enfrentamiento total.
Polarizaciones
"La temperatura del debate público ha aumentado de forma peligrosa", sentencia Sarasqueta en la entrevista. Para entender el fenómeno, el investigador propone un modelo de tres fases que ejemplifica con el caso español:
Polarización temática (gobiernos de Zapatero): leyes de aborto, matrimonio igualitario o memoria histórica. La sociedad se divide sobre políticas públicas concretas.
Polarización ideológica (irrupción de Podemos y crisis de 2014): sistemas de creencias contrapuestos.
Polarización afectiva (actualidad): el rechazo al otro prevalece sobre la simpatía por el proyecto propio. "Vox es el ejemplo patente", afirma, y advierte que Argentina ha recorrido un camino similar hasta desembocar en Javier Milei.
"No se trata solo de estar en desacuerdo", explica el autor. "Es que la confrontación se carga de moral, penetra todas las dimensiones de la vida. Ya no discuto con un rival; combato a un enemigo que considero ilegítimo".
Ante este panorama, ¿cómo justificar públicamente un gesto de cercanía con el adversario sin que el propio electorado lo perciba como traición? "Los líderes no solo deben consumir opinión pública, también deben crearla", responde Sarasqueta. "De vez en cuando, dejar las encuestas en el escritorio y animarse a modificar sesgos y prejuicios en la ciudadanía". En su análisis, tender puentes no es solo un imperativo ético (kantiano, precisa), sino una ventaja estratégica en el contexto actual. "Gabriel Rufián y Vito Quiles son ejemplos de cómo esto puede funcionar en la práctica". El investigador introduce un concepto clave: la falsa polarización. Formamos percepciones sobre los demás basadas en "creencias de segundo orden" lo que creemos que piensan y no en "creencias de primer orden" lo que realmente piensan. El diálogo directo disuelve ese espejismo.
La lección de Gorbachov: enfriar la historia
Entre las siete amistades que narra el libro, Sarasqueta destaca una como la más contraintuitiva: la que tejieron Margaret Thatcher y Mijaíl Gorbachov. "Son los que produjeron el deshielo de la Guerra Fría. Una amistad que nace del cálculo y termina en lo genuino", relata. "Nunca disimularon sus diferencias. Simplemente las aparcaban. No fue un proceso dialéctico de tesis, antítesis y síntesis. Sus distintas posturas sobre el modelo económico convivieron con el afecto hasta el final". Y añade una reflexión que duele en la época de los influencers políticos: "Hay que ser justos con esos revolucionarios sin camisetas estampadas ni pins. No tienen la épica de destapar un estallido sociopolítico, pero sí la de refrigerar los ánimos y encauzar la trama. Eso también es un cambio radical".

Los algoritmos
Sarasqueta no esquiva el papel de las redes sociales. "Su trabajo de selección y categorización forma clústeres donde nos relacionamos con personas afines, desincentivando y atrofiando la tolerancia hacia el distinto", denuncia. El resultado es una "mentalidad de rebaño": defiendo a los míos porque pertenecen a mi grupo, no porque tengan razón. "El debate que se avecina es si los propietarios de las plataformas están dispuestos a abrir la 'caja negra', mostrar cómo se alimentan sus algoritmos y, de ser necesario, modificar sus patrones".
Sinécdoque democrática: por qué importan los gestos
¿Qué pierde una democracia cuando desaparecen estos vínculos personales entre dirigentes de distintos bloques?
"Mucho", responde Sarasqueta sin dudar. "Estos vínculos funcionan como una sinécdoque: los individuos representan algo mucho más grande: la tolerancia". Las relaciones entre personas materializan dinámicas abstractas, ayudan al ciudadano a comprender si el clima político es respetuoso o adversativo. Y pone el broche de oro con un ejemplo latinoamericano: el abrazo entre José Mujica y Julio María Sanguinetti en Uruguay. "Dos históricos adversarios que entraron por puertas distintas a la vida pública —uno con Tupamaros, el otro desde el Partido Colorado— y salieron por la misma puerta: convencidos de que el diálogo entre diferentes no es una debilidad, sino una oportunidad".







