Presupuesto 2026 Aprobado

Actualidad28/12/2025
Milei-Javier

La aprobación de la ley de Presupuesto y la forma en que fue sancionada en el Senado funcionaron como un verdadero bálsamo político para el presidente Javier Milei, luego del duro revés sufrido en la Cámara de Diputados, donde había caído el polémico capítulo 11 que derogaba las leyes de financiamiento universitario y de emergencia para personas con discapacidad.

Tras el enojo inicial y la amenaza de transitar un tercer año de gobierno sin presupuesto aprobado, en la Casa Rosada terminó imponiéndose el pragmatismo. Pesaron, sobre todo, los mensajes llegados desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), Washington y los potenciales inversores externos, que volvieron a reclamar previsibilidad para la administración libertaria y reglas económicas establecidas por ley, no por vetos presidenciales.

En ese contexto, los números del Senado fueron ampliamente favorables para el oficialismo. La ley de Presupuesto fue aprobada en general con 46 votos a favor, 25 en contra y una abstención. Incluso el controvertido artículo 30, que recortaba fondos para educación, ciencia y tecnología, estuvo más cerca de lo esperado: obtuvo 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones.

“Es un hecho histórico”, celebró Milei tras la votación. El Presidente también expresó su satisfacción por la sanción de la ley de Inocencia Fiscal, destinada a incentivar la exteriorización de los dólares no declarados. “Estamos blindando los ahorros de los argentinos para siempre”, afirmó con optimismo.

El pragmatismo fue la clave para que ambas leyes avanzaran. En las negociaciones participaron activamente el ministro del Interior, Diego Santilli; Karina Milei; los Menem —Adrián y Lule— y el influyente asesor Santiago Caputo. La estrategia fue clara: negociar voto a voto con legisladores y gobernadores dispuestos al diálogo, a cambio de garantizar fondos para cajas previsionales provinciales y otros recursos urgentes para las arcas locales.

Envalentonado por el resultado en el Senado, Milei ya apunta a su próximo gran objetivo legislativo: la ley de Modernización Laboral. El proyecto, que podría debatirse en febrero durante la extensión de las sesiones extraordinarias o en marzo con el inicio del período ordinario, es leído tanto dentro como fuera del país como una reforma de flexibilización laboral, reclamada por grandes empresarios, PyMES y el propio FMI.

El camino, sin embargo, no será sencillo. El Presidente ya tuvo que retroceder en su intento de lograr media sanción antes de fin de año: los votos no estaban. La Casa Rosada se prepara ahora para enfrentar la resistencia de la CGT, el PJ-kirchnerismo y los gobernadores peronistas más combativos, decididos a defender los actuales derechos laborales.

La clave volverá a estar en los gobernadores aliados o dialoguistas, un heterogéneo grupo que incluye peronistas, radicales y dirigentes del PRO. Si bien muchos están dispuestos a acompañar una reforma, advierten que no avalarán una eliminación indiscriminada de derechos de los trabajadores.

En el debate del Presupuesto aceptaron votar por capítulos y no por artículos para evitar la caída de normas consideradas centrales por el Gobierno, con el límite marcado por el ya célebre capítulo 11. En materia laboral, en cambio, exigen discutir artículo por artículo aquellos puntos que puedan implicar un fuerte retroceso para los empleados.

Habrá que seguir de cerca, por ejemplo, la postura de los gobernadores de Provincias Unidas: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes) y Carlos Sadir (Jujuy), quienes ya demostraron firmeza cuando estuvieron en juego los intereses de sus distritos.

Otro grupo clave en la negociación lo integran Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), gobernadores con peso político que suelen mostrar buena capacidad de diálogo con la Nación, pero que también ponen reparos a una reforma laboral profunda.

En el frente opositor más duro, Milei sabe que Axel Kicillof será el principal adversario. En la provincia de Buenos Aires, el gobernador —junto a la mayoría de los intendentes peronistas— disputa el liderazgo del espacio con Cristina Kirchner y La Cámpora, en un escenario de fuerte tensión interna.

Es también en Buenos Aires donde la CGT, con su nueva conducción, buscará apoyarse para resistir la reforma. Si bien no descartan un plan de lucha con movilizaciones y paros, los gremios son conscientes de que el actual clima social y político podría restarles efectividad.

Así, con el Presupuesto ya en el bolsillo y el respaldo internacional reforzado, Milei avanza hacia la reforma laboral. El desenlace, sin embargo, sigue abierto y promete una de las discusiones más intensas del próximo año en el Congreso.
 
 
 

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