
La disyuntiva geopolítica: ¿Cuál debe ser el rol de Argentina frente a Irán?
Mientras el tablero geopolítico global se reconfigura a una velocidad vertiginosa tras el estallido del conflicto bélico en Medio Oriente, la Argentina se enfrenta a una de las decisiones de política exterior más trascendentales de las últimas décadas. La pregunta que resuena en los círculos diplomáticos y académicos es contundente: ¿Debe el país mantener el rumbo marcado por el presidente Javier Milei de alineamiento incondicional con Estados Unidos e Israel, o es momento de retomar una tradición de prudencia y no alineamiento?
Este jueves 9 de abril, la Fundación Pensar Norberto Pontiroli abre sus puertas para un debate necesario. Bajo la lupa de especialistas, se analizará la posición argentina frente a la República Islámica de Irán, un país al que el propio mandatario ha señalado como “nuestro enemigo” .
Para entender el presente, es imposible ignorar las heridas del pasado. Los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y a la AMIA en 1994 son los fantasmas que recorren la política exterior argentina. Durante décadas, la causa judicial por estos ataques —que la justicia argentina atribuye a Irán y Hezbolá— fue un factor de fricción constante, pero que rara vez llevó a una ruptura diplomática total .
Sin embargo, la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada significó un parteaguas. Rompiendo con la tradición de neutralidad peronista y radical, el mandatario ha girado bruscamente hacia Occidente. En los últimos meses, Argentina designó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como organización terrorista, una decisión que desató la furia de Teherán, que acusó al gobierno argentino de haber cruzado una “línea roja imperdonable”






